La lluvia del puente del Pilar ha sido la excusa perfecta para que los remeros de la Espaílla dejemos a un lado el remo y cojamos el fusil para descargar todas las tensiones acumuladas tras una dura temporada de regatas.
Ha sido una magnífica jornada en la que nos lo hemos pasado pipa corriendo por los cerros de Cártama, disparando (con no demasiada puntería) a todo lo que se movía, y sobre todo, disfrutando como enanos de la buena compañía.
Tras la dura batalla, en la que Christian no dio ninguna opción al resto de los contendientes, nada como unas buenas cervezas y una barbacoa, en las instalaciones de la empresa organizadora: Paintball Mountain. El buen hacer de sus trabajadores, con nuestro Ambro a la cabeza, hicieron de éste un día perfecto.